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lunes, 30 de noviembre de 2015

Persecución por la ciudad

Konnichiwa!
Esto que os voy a contar nos pasó  a mí y a unas compañeras el sábado.

Empecemos con la hora de la comida.

Ese día teníamos que ir a dos sitios diferentes por motivo del curso (normalmente es solo en uno). Para ello, nos dividimos entre los coches que había disponibles. Yo voy y me acoplo en uno con otras tres chicas.

Tan pronto como nos ponemos en marcha, vemos que delante va el coche de uno de nuestros compañeros. Nuestra conductora empezó a perseguirlo por la estación de trenes hacia la ronda de Outeiro, pues "no quería pensar" el camino que deberíamos tomar hasta Monte Alto (después de comer quién quiere pensar xD). Pues bueno, llegamos a un semáforo y para desgracia nuestra, se nos pone en rojo y nuestro compañero continúa. En cuanto se pone en verde, nuestra conductora le mete caña al coche, acelerando hasta reventarlo, con tal de no perderlo de vista. De hecho, casi se come a otro que venía por el carril de la derecha (nuestro compañero cogiera por una calle a la derecha) y pasamos (casi) un semáforo en rojo. Al final los alcanzamos de nuevo.

Y cuando llegamos a la altura, más o menos, de la Plaza de Lugo (ya a mitad de camino), pensamos "Pero se estamos seguindo os de Ourense!" Exacto, nuestro compañero y su copiloto son de Orense, y la tercera que iba con ellos, de Ferrol. Ahí ya nos empezamos a descojonar vivas de la risa, pues solo a nosotras se nos ocurría seguir a gente de fuera para movernos por la ciudad, pues seguían los caminos más largos -estábamos dando un rodeo enorme-. "E todo por non querer pensar por onde teño que ir", decía nuestra conductora. Los seguimos por los Jardínes y nos topamos con otro compañero al parar ambos coches (el nuestro y el de Orense) en un semáforo. Y seguía el cachondeo.

Cuando ya estábamos llegando a nuestro destino, abandonamos la persecución y fuimos por un atajo. Buscando sitio descubrimos que los Orense llegaran antes que nosotras y ya tenían el coche aparcado. Nosotras lo dejamos unos metros más adelante.

Reunidos ya en la puerta, descubrimos algo increíble.

Resulta que el de Orense estaba persiguiendo a otra compañera (a ver si así no se perdía), pero la perdió de vista a la altura de la estación de trenes, pues un semáforo les cortó el paso y la otra chica (que sí es de Coruña) siguió adelante. Y otra vez a descojonarnos. No nos lo podíamos creer. Perseguimos a un foráneo que a su vez perseguía a una local. Solo nos faltaba que esta última estuviera persiguiendo a su vez a otro.

Fue una experiencia muy épica.

Y todo esto pasó por no querer pensar la ruta que habría que seguir.

Ciao

Akatsuki

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