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viernes, 24 de abril de 2015

Para que quiere una enemigos con compañeras así

Konnichiwa!
Ayer, tuve mi primera tutoría para el proyecto final de ciclo en mi instituto, por lo que no tuve prácticas. Me sentí extraña en el instituto después de pasar casi un mes rodeada de niños.


Nos pasamos dos horas trabajando en ordenadores hasta que vino otra docente y nos echó de allí por un malentendido entre nuestros tutores y dirección. Bueno, que a raíz de esto nos fuimos a otra clase y yo me fui a avisar a unas compañeras que estaban hablando con otra profesora en la biblioteca. Todo esto me llevó unos 10-15 minutos y cuando encontré el aula donde estábamos ahora (cuando me fui los tutores aun no sabían donde había que ir) me enteré de que la tutora había repartido unos libros entre las allí presentes. Una de mis compañeras de grupo me comento que a mi me tocara uno llamado "La pedagogía del caracol". Ellas encontraron los suyos por internet sin problemas, pero es que el mío no estaba por ningures, así que me vi obligada a ir a comprarlo.

Pues bien, por la tarde me acerqué hasta el FNAC, donde supuestamente lo tenían. Llego allí y tras pasarme treinta minutos buscando y preguntarle al personal por él, resulta que no lo tenían. Bueno, me dije, aquí no habrá pero en otro lado seguro que sí. Y así me fui hasta una librería cercana: el final fue el mismo.

Cogí el bus para irme al Marineda (en las afueras de la ciudad) para mirar en el Corte Inglés y la otra librería que hay allí. Nanai. Cuatro lugares que supuestamente, y según sus respectivas webs, tenían el libro. Pasaran dos horas desde que empezé a buscarlo: eran las siete.

Pensando en que tendría que volver a la ciudad para mirar en las otras librerías disponibles, pero sin ganas de gastarme el dinero a destajo en buses, aparte de que tenía poco tiempo, decidí llamarlas. Y aquí ya se me acabó la poca esperanza (y paciencia, ya puestos) que tenía. Llamé a las otras cuatro librerías que hay repartidas por la ciudad y ninguna tenía el dichoso libro. Caldeada ya de tanto fracaso, decidí mandarles un whatsapp a mis compañeras para decirles que era absolutamente imposible encontrarlo en ningún punto de la ciudad. Llamé a mi madre para venir a buscarme y me fui al Alcampo.

Mientras íbamos para allá, una de las chicas me mandaba mensajes diciendo que lo pidiera en la Casa del Libro, que lo tenían (supuestamente). Yo me negué, ya que la última vez que pedí algo allí no supe de ellos hasta dos meses después, y solo para decirme que los libros que "tenían en stock" estaban descatalogados. Desde aquella ya no volví a fiarme de ellos salvo para saber el precio que puede costarme un libro que desee en concreto.

Cuando llegamos allí recibí un whatsapp de mi otra compañera que acabó de ahondar más en la herida. Resulta que la tutora les había dicho que el libro estaba descatalogado. D-E-S-C-A-T-A-L-O-G-A-D-O. Os recuerdo que yo en ese momento no estaba en el aula con ellas. Imaginaros mi cara entonces. Lo único que hice fue empezar a despotricar en mi cabeza contra ellas. Sigo alucinando de que no me lo dijeran si ya lo sabían de antemano. Ah, ¿y sabéis quien me lo dijo? La misma que me dijo que me tocaba leer el p*** libro.

Y hoy se han vuelto a lucir. 

El 8 mayo (un viernes) hay una serie de conferencias para gente de artes y cultura, pero que no tienen que ver nada, pero nada, con nuestro ciclo. La de ese día va para debatir la situación de la cultura en nuestro país. Y no creo que educación infantil vaya muy enfocado ahí. Resulta que una trabaja y no puede ir, la otra tiene un cursillo e idem; por lo que me lo han intentado encasquetar a mí. En cuanto vi donde era (y la hora) empecé a despotricar de nuevo contra ellas mentalmente: en Santiago, a las 17:00.

Son muchas las razones por las que no voy, ni pienso ir:
  • Salgo de las prácticas a las 15:30. Y a veces alguna compañera del centro donde estoy haciéndolas me entretiene unos minutos para charlar conmigo.
  • Llego a casa sobre las 15:40. Entre que me arreglo y tal salgo sobre en punto.
  • A las 16:00 no hay ni dios que se libre del tráfico en Meicende y de camino a Alfonso Molino (que supone la salida con más tráfico de toda la ciudad). Entre unas y otras tardo 20-30 minutos.
  • Tardo 1 hora en llegar a Santiago.
  • En Santiago siempre SIEMPRE hay atascos o semejantes en la entrada a la ciudad.
  • No tengo ni repajolera idea de donde diablos está el centro donde se celebran  esas charlas.
  • Y séptima, y más importante, NI DE COÑA LLEGO A LAS 17:00 PARA ESCUCHAR LAS CONFERENCIAS DE LAS NARICES. Debería dar gracias si llego a las 18:00, y ni siquiera entonces me dejarían pasar.
Aparte de todas estas, ellas saben perfectamente que no tengo coche propio (me tendría que acercar mi madre), y que no sé llegar hasta Santiago sin perderme por el camino.

Yo sigo alucinando de que haya gente con tan poca consideración y que, además, ni siquiera me pregunten si puedo ir, porque simplemente, al no poder las otras dos, la más mayor simplemente me ha dicho: "Te ha tocado". Te ha tocado, dice. ¡No te jode! ¡Cómo no conoce los secretos del tráfico que todo arteixán/coruñés conoce, ya me lo intenta encasquetar a mí! Ole sus ovarios.

Ah, y para la semana siguiente a esa (el 16), hay unas charlas en Coruña (y a las que sí voy a ir). Yo voy a ir solo por la mañana (de 10 a 14), pero ellas pretenden que vaya a toda la jornada. ¡Genuinas ellas si creen que voy a estar escuchando conferencias 10 HORAS! ¡DIEZ! Y no exagero. Aun contando con los descansos entre sesiones, el asunto empieza a las 10 y acaba a las 19:45, o redondeando, a las 8. Lo último que necesito es pasarme el día amargada y con ansiedad (me da cuando estoy en lugares cerrados con mucha gente o durante mucho tiempo) por capricho de ellas, pues las más interesantes son las de la mañana, a las que voy. En cuanto se lo dije ya intentaron convencerme de que fuera todo el día. ¡Que vayan ellas si tanto quieren!

Para que quiere una enemigos con compañeras así.

Ciao
Akatsuki

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