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viernes, 19 de abril de 2013

De viaje por Vilanova

Konnichiwa!!
Ayer, fuimos de excursión a Vilanova de Arousa, en Pontevedra, para conocer más sobre la figura de Valle-Inclán.


El viaje lo empezamos ya un poco asustados. ¿Por qué? Moncho, nuestro profe de castellano, venía en el coche de su mujer. Seguro que os preguntareis porque esto es preocupante. Pues vereis, en el insti los alumnos tenemos lo que puede llamarse la "Escala Alcohólica de Moncho", y que consiste en lo siguiente:

  • Si viene con su coche, viene en "perfectas" condiciones.
  • Si viene con el coche de su mujer, viene un poco tocado.
  • Si lo tienen que traer... lo más recomendable es no andar demasiado cerca de él, por si las moscas.
¿Lo entendeis ahora?

Bueno, después de tres largas largas largas horas de viaje, lo primero que hicimos fue dar vueltas a una estatua de Valle-Inclán en Vilanova. Muy interesante. Luego nos fuimos a su casa-museo donde nos contaron anécdotas sobre su vida. 

Después de esto vino lo más interesante del viaje: un trayecto en catamarán cruzando toda la ría de Arousa. El viaje fue una maravilla, sobre si estabas en el morro. Se sentía tan bien con el viento acariciándote la cara... El caso es que en un momento dado, Sergio encontró en una papelera una lata de cerveza. El primer pensamiento de los presentes fue que Moncho ya empezaba con la ronda del mediodía. Recordais lo de la escala, ¿no? A partir de aquí ya no empezó a regir demasiado bien.

Una vez llegamos a nuestro destino (Pobra del Caramiñal), nos dejaron sueltos durante tres horas para hacer un poco de turismo y comer. Nuestro grupo se contentó con dirigirse a un parque (con sus columpios, balancines & company) y comer allí mientras nos recreábamos un poco. Luego nos hicimos dueños de un torreón de por allí y lo convertimos en nuestro fuerte, donde nos apalancamos y nos pusimos a dormir, aunque también tomamos algo el sol, aunque esa no fuera nuestra intención.

A las 4 de la tarde, después de que a Moncho le diera uno de sus razonamientos sin sentido (no sé qué de que David consiguiera novi@) nos dirigimos hacia nuestro último destino: el mirador de Curota, donde observamos una panorámica increíble de toda la ría. A partir de entonces nos quedarían otras dos horas largas largas hasta Arteixo.

Las consecuencias del viaje: casi todo el mundo acabó con la nariz roja roja roja por culpa del sol (y lo que hacía que fuera fácil indicar quién fue a la excursión) y múltiples lesiones/agujetas por toooodo el cuerpo. En mi caso es un dolor de cabeza intermitente, los hombros jodidos, la espalda por el mismo camino y el tobillo derecho que de vez en cuando me da algún que otro tirón.


Ciao
Akatsuki

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